David se encuentra en una sala de interrogatorios. Ha accedido a colaborar con la policía, pero no imagina que esta conversación removerá más de lo que esperaba. Luis, el detective asignado al caso, no solo busca respuestas, sino que también enfrenta sus propios demonios. Entre preguntas y confesiones, ambos descubrirán secretos enterrados y cicatrices que aún duelen.