En Princesa se muestra el desenlace fatal de lo que comenzó siendo una aparente historia de amor perfecta.
Es cuando Dalila queda aislada de su entorno cuando comienza a sufrir los malos tratos por parte de Juan y, con ellos, a ser consciente de la situación real en la que está atrapada.
Juan, su maltratador, no es agresivo en apariencia; todo lo contrario. Es detallista, encantador y amable, siempre y cuando todo ocurra como él lo tiene previsto. Cuando no es así, las reglas del juego cambian y es entonces cuando, además de la manipulación y el chantaje emocional, muestra su verdadera cara y sube la apuesta.
No existe la opción del diálogo ni del perdón. Existe el “ni contigo ni sin ti”, el “eres mía”, el “si no eres mía, te mato”.
La violencia psicológica es la antesala del maltrato físico. Es la más difícil de identificar y tiene consecuencias devastadoras para las mujeres que la sufren.