Tras la despedida de soltero de Raúl, este acude a la habitación de hotel de su amigo
Santi para una última charla. Lo que parecía una conversación casual se convierte en
una confesión inesperada que pone sobre la mesa décadas de silencio, amor no
correspondido y la paradoja de sentirse profundamente solo incluso rodeado de quienes
supuestamente nos conocen.